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19/3/12 0 comentarios

El día del padre


Hoy es el Día del paterno / padre, así que he decidido decidar el post de hoy a ese hombre que nos ha dado el 50% de su material genético o que, en algunos casos, no nos lo ha dado pero ha estado por las noches para calmarnos cuando teníamos pesadillas.

Pero antes, un poco de historia sobre cómo surgió este famoso Día del Padre:


La idea de celebrar el Día del padre surgió en el año 1910, y fue encabezada por Smart Dood, una estadounidense que intentaba, de alguna forma, hacer que el papel de los padres en la sociedad fuese destacado, especialmente de aquellos padres que, como el suyo, cumplían el rol de padre y madre, en la educación de sus hijos, desde la hora de levantarse hasta la hora de acostarse.


Su padre, William Dodd, un veterano de la guerra civil estadounidense que enviudó al fallecer su esposa mientras daba a luz a su sexto hijo, se quedó sólo y sin apoyo al asumir la tarea de cuidar y educar a sus seis hijos en una granja al este del estado de Washington. En razón de eso, Smart Dood vio en su padre un hombre valeroso, cariñoso y desinteresado, que había realizado todo tipo de sacrificios para sacar adelante a su familia. Al principio, ella intentó señalar el 5 junio, fecha del cumpleaños de su padre, como el día de fiesta por los padres, pero no encontró apoyo.


En 1915 el proyecto seguía firme y se sugirió que cada familia celebrase el día del padre con toda libertad. Así en 1972 que se oficializó el tercer domingo del mes de junio para brindar su homenaje a los padres. A partir de este instante, la celebración se extendió rápidamente a Europa, América Latina, Asia y África. Al principio, el Día del padre tenía carácter puramente familiar y no comercial. No obstante, con el paso de los años, las tiendas empezaron a sacar partido del tema, a promover y vender productos especialmente dirigidos a los padres, lo que llamó la atención de muchos hijos agradecidos, que encontraron ahí una forma de expresar el afecto a sus padres por medio de un regalo.

Pues bien, aunque es cierto que la figura y la implicación del hombre ha cambiado a lo largo de la historia, y la figura paterna se ha ido implicando más en la educación de sus hijos, aun queda MUCHO camino por recorrer. William Dodd fue creo algo poco común en su época, y menos único que en la actual pero... tampoco demasiado.

A mi estatuilla doméstica adicta a su sillón relax con pancita creciente, barba variante, de paciencia infinita ante las noches de sueño intermitente (en mi caso demasiados años, jejeejej), exterminador de terrores nocturno, cuenta cuentos paciente, experto profesor de natación y ciclismo, arriesgado tutor de volteretas y vertical, chofer de entrevistas de trabajo o de lo que fuera, etc., etc., quiero desearle...

¡UN FELIZ DÍA DEL PADRE!
12/11/11 0 comentarios

Familia 2.0


¿No tienes nada que hacer en la habitación?
Una frase muy adecuada que escuché una noche, en la típica "reunión familiar" tras la cena de un día entre semana, de un padre a una hija porque no quería ver el programa que la hija estaba viendo en la tele (sin tener en cuenta que lo importante era estar juntos, no qué imágenes aparecían en la caja tonta). Esa escena me ha hecho reflexionar y hoy he decidido compartirla:
¿Qué está pasando en las familias? ¿Y en nuestra sociedad?
Si miras a tu alrededor, en un bar, en el metro... ¿cuántas personas van hablando y cuántas tienen su mirada fija en el teléfono que tienen en sus manos? Seguro que muchas (yo misma si voy sola). Y si piensas en las personas... ¿cuántos grupos mixtos de personas de más de 25 años ves? (Me da la sensación que poquitos) ¿O son más bien del mismo sexo, amigos todos, que van en grupo y casi tienen miedo de contactar con alguien del sexo opuesto? (Más bien muchos). Como usuaria y apasionada de este tipo de tecnologías, me resisto a pensarlo y verlo de forma tan negativa, pero creo que estamos en una era de la comunicación en la que lo hacemos mejor en la distancia que con los que tenemos junto a nosotros. Si hago memoria de cuándo empezó para mi este "distanciamiento", lo primero que recuerdo es mi walkman de cinta, que ya permitían aislarte en esos viajes en coche, limitando las conversaciones de travesía, aunque también dulcificando el trayecto sin tener que aguantar según que cassettes favoritos de tus padres. Tras eso, los DVD portátiles, que amenizaban los trayectos en transporte público al instituto, a la universidad... La revolución llegó con los reproductores mp3 (y ese maravilloso iPod de tropecientos mil GB). Ahora, móviles con mil funciones increíbles (y adoro mi Galaxy), conexión a internet, aplicaciones de todo tipo y para todo. Y todos con algo en común: la cara de seriedad y de desconexión del mundo de la persona que lo sostiene, y la barrera de comunicación interpersonal.
¿Estamos alienados? ¿La tecnología nos está aislando del resto del mundo?
A veces me da la sensación de que, aunque la tecnología nos brinda muchas oportunidades que antes no teníamos (comunicación, continuidad de contacto, acceso a mucha información, globalización de conocimiento, herramientas con las que compartir opiniones...) estamos descuidando cosas tan sencillas e importantes como el hablar con nuestros padres (o nuestros padres con sus hij@s) de lo que preocupa, o quedar para tomar un café con una amiga, ir al cine, hablar, conocer a gente nueva... Lo tenemos todo y seguimos estando en un estado de apatía, de descontento con nuestras vidas. ¿No es una posición desagradecida? Personalmente tengo una buena relación con mis padres (la mayoría de las veces), pero miro a mi alrededor y veo a una generación "Ni-ni" que no se detiene a pensar en su futuro, simplemente deja pasar el tiempo sin hacer nada; a adolescentes que dan contestaciones a sus padres, abuelos o profesores que merecerían girarles la cara (pero resulta que está mal visto socialmente ponerle la mano encima según delante de quién...). Aunque no hay que olvidar la existencia de unos padres, trabajadores, que tienen hijos porque tienen que tenerlos (unos encima de otros porque así van las cosas y está de moda), y prefieren comprar la consola de turno y llegar a casa y reposar del trabajo a compartir una cena sin tele en familia propiciando una conversación natural sobre el día, o que llevan a sus hijos a un centro comercial porque necesitan despejarse, en lugar de llevar a sus hijos al parque, con lo que acaban llorando o volviéndose una carga y, el fin de semana, un suplicio. Me angustia pensar en una sociedad con tantísimas oportunidades, pero que están mal conducidas. En familias que están tan separadas aun conviviendo bajo el mismo techo. Bueno, dejo mi reflexión por hoy... ¡Feliz sábado!  
Artículo: Is Facebook Killing your family?
 
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