19/5/12

Zapatero a tus zapatos. Diseñador a diseñar.

Opinion sobre diseño grafico
Si no eres diseñador gráfico, no impongas
Hace tiempo encontré este recorte con el que me sentí tremendamente identificada y hoy me he "inspirado" (o decidido) a comentar esta imagen como La imagen del día.

En mi experiencia profesional, y creo que más de una persona que se dedica al mundo de la comunicación y del diseño, hay una conclusión a la que llegamos tod@s y que se resume en:
En diseño gráfico, aunque no tengas ni puñetera idea, todo el mundo opina con autoridad.
¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué cuando haces una propuesta porque, según tu puesto de trabajo eres la profesional experta, según qué interlocutores tienes se creen con el derecho de tirar por tierra tu trabajo con un simple "Es que no me gusta". ¡¿Pero qué clase de argumento es ése?!

  • Es que no me gusta. Es que le tiene que gustar al resto del mundo. No es gustar o no gustar, es anañizar si responde a la petición que se ha hecho inicialmente (si es que se ha hecho claramente, que es algo que suele omitirse con frecuencia); es ver si comunica lo que debe comunicar. Tú no eres su público objetivo (tarug@), por tanto haz el favor el ponerte en el lugar del receptor del mensaje y deja a un lado tu ego.
  • Dale una vuelta. Lo que se traduce en "no me apetece arte el ok, pero no tengo ni idea de qué quiero, y además no quiero pensar, así que piensa tú o mejor adivina mi pensamiento".
  • Mira, te envío esto de la competencia que es súper guay. Muy bien, si quieres les copiamos ya que te parece tab maravilloso para que no nos diferenciemos en nada, haciendo caso omiso a algo primordial en una estrategia: encuentra tu ventaja competitiva. ¿Por qué siempre miras a la competencia en lugar de pensar en ti? Una cosa es benchmarking, otra muy distinta es "copymarking".
Todo el mundo opina sobre diseño, y lo peor de todo es que a un diseñador le cuesta horrores que escuchen sus argumentos porque, igualmente, tendrá que claudicar con el que tiene encima, y porque siempre es todo corriendo para ayer. Es como gritar en medio de Plaza Cataluña "¡Que viene un Alien por la derecha!" (sí, mi lado friki acaba apreciendo tarde o temprano), y la gente dice "Es que me viene mejor que venga por la izquierda, que es mi lado bueno". Vamos, en resumen, ni pies ni cabeza.

Algo con cara y ojos requiere, en primer lugar, una petición clara (conocido como el famoso documento llamado briefing que en la carrera te venden como imprescindible y que en la vida real rara vez aparece); tiempo para una mínima investigación; nutrirte de lo que se hace por ahi (preferiblemente ajeno a tu mercado para no estar viciado); tener clara la estrategia; ser coherente con tu marca, etc.

No estoy diciendo que el diseñador sea un Dios, más bien que en una empresa debe haber diálogo y no bomberos apaga-fuegos.


Otro punto de la desvirtuación del trabajo de un diseñador es la situación respecto a la empresa. ¿Por qué cuando un departamento es interno, y trabaja con clientes internos, parece que puedes repetir una tarea infinitas veces al cuadrado? ¿Crees que el trabajo de esas personas no cuesta dinero porque no hay factura de por medio? Vale, la paciencia no hay quien la pague (ni la Master Card), pero sí pasa factura porque QUEMA a niveles inimaginables. 

El trabajo debe valorarse, desde el del personal que limpia la H del rótulo de Hospital al que se dedica a salvar vidas. Expresar la opinión es, en principio, un derecho en nuestra sociedad (aunque tengo mis dudas...), pero imponerla sin tener ni idea es otro cantar. 

Como se sueñe decir... 

Zapatero a tus zapatos, y si te pones los míos, lo hablamos

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1 comentarios:

mateocoronado dijo...

Me gusta caminar descalzo. Observo los zapatos de los demás, sobre todo durante mis clases y me doy cuenta de la cantidad de cosas que se pueden aprender mirando los pies. Hay quien usa tacón alto, a pesar de que parece bastante incómodo, porque quizá necesita otra perspectiva, verlo todo desde más arriba. Otros llevan calzado plano, no necesariamente por comodidad, mientras algunos cambian de zapato casi a diario y otros se aprietan tanto los cordones que casi se puede oir a los pies gritar. A veces, alguien también se descalza, como yo, y comprueba que no hay una forma más cómoda y más libre de caminar.

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Jessica




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